viernes, 25 de junio de 2010

El Estado coercitivo


Por Sinesio López Jiménez
Sintomática la reacción de García ante la marcha senderista en el campus universitario de San Marcos: intervenir, militarizar, controlar policialmente. ¿De qué es síntoma la reacción de García? De varias cosas, pero destaco solo dos. Primero, ella reproduce la conducta de la derecha cuando Sendero Luminoso se alzó en armas: encargar a las FFAA la solución del problema del terror.
Como entonces, García renuncia ahora a la respuesta política y apuesta a una salida militar. Ya hizo lo mismo en su primer gobierno. La historia es de sobra conocida. Esa apuesta produjo miles de muertos y desaparecidos, llevó al Perú al borde mismo del abismo y generó la dictadura fujimorista. Segundo, ella revela la forma como las élites, los militares y los caudillos han construido el Estado y mantienen el orden político: la coerción pura y simple.
¿Quiénes han construido el Estado en el Perú? ¿Cómo lo han construido? ¿Qué estructuras y relaciones sociales estatales han forjado esos constructores a lo largo de la historia? ¿Cuáles son las características de esas estructuras y relaciones sociales estatales? ¿Cómo se ha relacionado el Estado con la sociedad y con la economía en las diversas etapas históricas? ¿Existe la nación peruana con la que el Estado tiene alguna relación? ¿Qué tipo de relación ha establecido y establece el Estado con la multiculturalidad del país? ¿Qué papel han jugado las clases medias y las clases subalternas en el proceso de construcción estatal?  ¿Qué actores y factores externos han contribuido a la formación y al mantenimiento del Estado peruano? ¿Qué continuidades y rupturas se han producido en ese proceso de construcción? ¿Existe hoy un Estado de Derecho? Es imposible responder estas preguntas inmensas en un artículo pequeño. Hago, por eso, trazos gruesos y generales para responder algunas.
Entre 1821 y 1826 no hubo Estado ni gobierno. Reinaba el caos. Este se mantuvo durante la primera mitad del siglo XIX en medio de guerras civiles y guerras exteriores. En ese contexto el ejército fue la organización que logró mal que bien mantener la unidad del territorio en un país desconectado del exterior e interiormente fragmentado, balcanizado y refeudalizado. Los actores políticos centrales fueron los caudillos criollos y mestizos que ascendían al poder a través de golpes sucesivos, apoyándose en los militares, buscando alianzas inestables con la aristocracia criolla y rodeándose de intelectuales con orientaciones diversas (republicanos, liberales y conservadores). En la era del guano, el Perú se reconectó con el exterior y emergió una élite comercial exportadora que buscó cambiar el epicentro de la política de los cuarteles a la sociedad civil. Ella organizó las finanzas públicas y diseñó un sistema legal, pero el orden político siguió reposando en la coerción (ejército) y los actores principales siguieron siendo los caudillos. La guerra con Chile interrumpió este proceso de modernización.
En la primera mitad el siglo XX la política fue recuperada por la oligarquía que gobernó el país en alianza con el gamonalismo, apoyándose en el capital extranjero y en las FFAA institucionalizadas. Ella no tuvo interés en reconocer e integrar el mundo andino. Se  preocupó más bien en negarlo, homogeneizándolo a través de la educación en español. La defensa de sus intereses agrario-minero exportadores la llevó a organizar un Estado principalmente coercitivo y a crear los aparatos burocráticos y el sistema legal necesarios que ayudaran a manejar mejor sus negocios y su dominio señorial. Nunca le interesó construir un bloque social con las clases populares y organizar un Estado hegemónico.
El papel de las FFAA como institución a fines de los 60 y el de los poderes fácticos en los 90 en la construcción del Estado populista y del Estado neoliberal respectivamente será analizado en el  próximo artículo.

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